Qué hacer si te acusan de un hurto en España (delito de hurto)

¿Te han acusado de un hurto (delito de hurto) en España? En este artículo te explicamos lo que debes hacer si te acusan de un hurto en España (delito de hurto).

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Qué es un hurto en España

Hurtar es sustraer algo sin recurrir a la violencia o a la intimidación, es decir, que el hurto es apoderarse de algo sin el consentimiento de su dueño, pero sin emplear la fuerza. Por ejemplo, sustraer un móvil que está encima de la mesa de un bar cuando el dueño está distraído se considera un hurto.

Para que haya un hurto, el objeto en cuestión tiene que tener un valor económico. No sería delito apropiarse de algo que no tiene valor, por ejemplo, si el dueño del artículo lo ha tirado previamente a la basura o lo ha abandonado en la calle.

Tampoco se considera un hurto si no hay intención de apropiarse del objeto. Por ejemplo, no habría hurto si se puede demostrar que un tercero ha puesto el objeto en nuestro bolsillo o en nuestra maleta sin nuestro conocimiento.

El delito de hurto se produce desde el mismo momento en que el delincuente tiene el objeto en su poder, aunque no es necesario que el objeto hurtado cambie de lugar. Si el delincuente se intenta llevar algo que no es suyo, pero justo en ese momento el propietario se lo impide, se produce un delito de hurto en grado de tentativa.

Los casos más típicos de hurto son:

  • Meter la mano en el bolsillo o el bolso de alguien para sustraer la cartera o el monedero.
  • Llevarse sin pagar artículos de un comercio.
  • Coger el teléfono móvil cuando el propietario lo deja encima de la mesa.
  • Tomar el abrigo o la chaqueta de alguien cuando lo cuelga en la percha o lo deja en el respaldo de la silla.
  • Sustraer una bicicleta cuando el propietario la deja en la puerta de un establecimiento sin atarla con la cadena.
  • Aprovechar que el dueño te deja las llaves de casa para sustraer algo de valor.

Pese a la opinión popular, sustraer una tarjeta de crédito, en sí mismo, no es un delito de hurto, ya que la tarjeta apenas tiene valor económico. Sin embargo, si utilizas la tarjeta sustraída para hacer compras o utilizas un duplicado, podrían acusarte de un delito de estafa.

A los delincuentes que se especializan en hurtar cosas cuando su propietario no está mirando se les conoce en el argot policial como «descuideros», porque aprovechan el descuido de alguien para quitarle una maleta, el móvil, el bolso, la chaqueta o cualquier otra cosa de valor.

Resumiendo, para que haya un delito de hurto en España, se deben dar los siguientes elementos:

  • Apropiación de un objeto material: Para que haya un delito de hurto en España, el delincuente se debe apropiar de algo que está en posesión de su legítimo propietario, sin recurrir a la violencia o a la intimidación. Generalmente, el delincuente aprovecha un descuido de su propietario para hurtar el objeto, por eso a los hurtadores se les conoce en el argot policial como «descuideros».
  • Ánimo de lucro: Para que haya delito de hurto en España, el delincuente se debe apropiar de algo con intención de beneficiarse de ello, bien sea para usarlo o para venderlo.
  • Intencionalidad o dolo: Para que haya un delito de hurto en España el delincuente tiene que cometer el hurto sabiendo que lo está haciendo. No es posible cometer un delito de hurto simplemente por imprudencia o por inacción.

Diferencia entre hurto y robo en España

El hurto y el robo tienen en común que el delincuente se apodera de algo que no es suyo sin el permiso del dueño y sin la intención de devolverlo. Mucha gente considera que los dos delitos son un robo, pero hay una diferencia fundamental. En el robo el delincuente emplea la fuerza para apoderarse de aquello que no es suyo.

Es obvio que cuando alguien golpea a otra persona para arrebatarle un objeto, por ejemplo, una cadena de oro, se trata de un robo. Pero utilizar la fuerza no siempre significa golpear a alguien, puede ser también forzar la entrada en algún sitio para robar. Vamos a poner un ejemplo. Si te dejas abierta la puerta de casa y entra alguien y se lleva el ordenador, entonces hablamos de un hurto. Pero si alguien fuerza la cerradura de la puerta para entrar y llevarse el ordenador, entonces hablamos de un robo.

Es decir, que en el hurto no se produce por parte del delincuente ningún tipo de violencia o intimidación cuando se apodera de un bien ajeno. Confundir un hurto con un robo es relativamente frecuente, pero puede tener consecuencias. Por ejemplo, los contratos de seguro del hogar cubren el riesgo de robo. Por ejemplo, si alguien roba en tu casa, el seguro te da una compensación equivalente al valor de lo robado y también cubre los desperfectos que haya causado el ladrón para entrar en la vivienda. Pero los seguros del hogar no cubren el hurto. Supongamos que el ladrón ha entrado por una ventana que estaba abierta. En este caso, no se trataría de un robo, sino de un hurto, y el seguro no cubre el valor que los artículos que se ha llevado el delincuente.

La razón por la que no se cubre el hurto es porque se supone que es responsabilidad tuya cuidar para que no entren ladrones en tu casa, así que si, por ejemplo, entran por una ventana abierta, se asume que ha habido una negligencia por tu parte o un descuido, y este riesgo no lo suele cubrir ninguna póliza de seguros.

Cuál es la pena por un delito de hurto en España

La pena que impone el Código Penal por un delito de hurto depende del valor de lo hurtado.

  • Delito leve de hurto: Si el valor de lo hurtado no supera los 400€, se considera un delito leve de hurto y la pena es tan sólo de una multa. Si no pagas la multa, la pena se transforma en cárcel.
  • Delito de hurto: Si el valor de lo hurtado supera los 400€, se considera un delito de hurto la pena es de seis meses de cárcel como mínimo.
  • Delito de hurto agravado: Si se produce una o varias circunstancias agravantes se considera un delito de hurto agravado que se castiga con al menos 1 año de cárcel.

Agravantes del delito de hurto

Las siguientes circunstancias se consideran agravantes:

  • Cuando el delincuente haya inutilizado la alarma para hurtar.
  • Sustraer objetos que tienen un valor artístico o histórico, por ejemplo, parte de una estatua.
  • Sustraer objetos de primera necesidad y causar un desabastecimiento, por ejemplo, el gasoil de la calefacción.
  • Sustraer el cableado de la iluminación pública.
  • Sustraer maquinaria agrícola.
  • Cuando el hurto tenga consecuencias graves.
  • Hurtar objetos de gran valor.
  • Cuando el hurto ponga en riesgo al alguien.
  • Cuando el delincuente abuse de alguien vulnerable, por ejemplo, una persona ciega, para cometer el hurto.
  • Cuando se cometen tres hurtos en poco tiempo.
  • Cuando el delincuente forme parte de un grupo organizado para hurtar.

Diferencia entre propietario y poseedor: el hurto en cosa propia

El legítimo propietario del algo y la persona que tiene la posesión en ese momento no siempre coinciden. Supongamos que el propietario de un inmueble o de un vehículo se lo alquila a otra persona, que pasa a ser su legítimo poseedor durante el tiempo que dure el alquiler.

Si el propietario de algo se apropia de aquello sobre lo que no tiene la posesión sin el consentimiento del legítimo poseedor, estaría cometiendo un delito de hurto en cosa propia, que se castiga con la misma pena que un hurto común.

El delito de hurto en cosa propia se castiga con una multa.

Diferencia entre hurto y estafa en España

Para que haya un delito de hurto, el delincuente debe actuar sin conocimiento del dueño del objeto hurtado. Si el objeto se consigue con el consentimiento del dueño, pero recurriendo a un engaño, podríamos estar hablando de un delito de estafa, pero nunca de un hurto.

Diferencia entre hurto y apropiación indebida

Si un objeto está en manos de alguien, que no es su legítimo propietario, y no lo devuelve cuando se lo piden, entonces hablamos de un delito de apropiación indebida, no de un hurto. Recordemos que para que haya un hurto, el objeto debe estar en manos de su propietario y que el delincuente se lo apropia sin su consentimiento y, generalmente, sin su conocimiento.

Qué se entiende por violencia o intimidación en España

Ya hemos dicho que la diferencia principal entre un hurto y un robo es el uso de la violencia o intimidación. Un simple hurto se puede transformar en un delito de robo si, por ejemplo, al huír de la vivienda donde han entrado a hurtar porque estaba la puerta abierta, los delincuentes tienen que forzar una ventana porque el propietario de la vivienda está entrando por la puerta. En este caso, aunque el delincuente aprovechó que estaba la puerta abierta para entrar a hurtar, al forzar la ventana para huir del crimen, se le acusaría de un delito de robo.

Otro ejemplo, supongamos que un delincuente ha hurtado un móvil que estaba encima de una mesa de un bar. Si en la huída empuja a alguien que intenta detenerlo, aunque no sea el propietario del móvil, se trataría de un delito de robo, y no de un delito de hurto.

También se considera que hay violencia si el delincuente encierra al propietario de una vivienda en su habitación para poder llevarse con tranquilidad objetos que no le pertenecen. Es decir, que se entiende que hay violencia en un robo cuando el delincuente impide al propietario de los objetos sustraídos defender su propiedad.

La defensa legal de un hurto

Un delito de hurto tiene pena de cárcel, por eso lo primero que debes hacer si te acusan de hurto en España es contactar con un buen abogado. Pero no contactes con cualquier abogado, busca un abogado penalista, un abogado especializado en Derecho Penal, que tenga experiencia previa en la defensa de personas acusadas de un hurto.

Tu abogado es la persona más indicada para diseñar tu estrategia de defensa, pero aquí te explicamos alguna de las posibles estrategias de defensa que puede utilizar tu abogado si te acusan de un hurto en España:

Tú no eres el autor del delito

Supongamos que alguien sale corriendo de un comercio tras haber sustraído algo y llevárselo sin pagar. Si el dueño del comercio te acusa de ser el autor del hurto, puedes alegar que se equivoca de persona y que tú no eres la persona que ha cometido el delito.

La persona que denuncia un delito es responsable de demostrar con pruebas que eres el autor del mismo. Por ejemplo, debe se capaz de reconocer al culpable en una rueda de reconocimiento. Si hay dudas sobre si eras tú el autor del delito o alguien que se te parece, puede que le juez te declare no culpable por falta de pruebas.

Esta estrategia de defensa es la más indicada si tienes una coartada, es decir, que puedes demostrar que en el momento en que se te imputa la comisión del delito estabas en otro sitio. Por ejemplo, si estabas con un amigo y este puede testificar que lo que dices es cierto o si hay una grabación que te sitúa en otro sitio a la hora del crimen.

No hay pruebas de que seas el autor del delito

Como he dicho anteriormente, según la ley, la persona que te acusa de un hurto tiene la obligación de demostrar que eres el autor del delito. Si nadie te ha visto cometer el hurto, no es suficiente con que el propietario del objeto hurtado tenga sospechas de que has sido tú el que lo has sustraído.

Supongamos que trabajas en una vivienda como responsable de mantenimiento y que tienes acceso al cuarto donde se guardan las herramientas. Aunque seas la única persona conocida que tiene la llave del cuarto, si falta algo en el cuarto y te acusan de ser el autor del hurto, tu abogado puede alegar que alguien puede haber hecho una copia de la llave o aprovechar que en un descuido la puerta estaba abierta para hurtar algo.

No está claro si eres el propietario

Para que haya una condena por hurto en España tienes que sustraer algo que no es tuyo. Pero la propiedad de algo no es siempre tan clara y tu abogado puede alegar que pensabas que lo que has cogido te pertenecía.

Supongamos que alguien te cede algo simplemente de palabra, sin dejarlo por escrito. Si esa persona no está presente o fallece, puede que alguien te acuse de hurtar aquello que tú entiendes que es tuyo.

Si puedes demostrar que no tenías intención de coger algo que no sea tuyo, sino que tan sólo estás cogiendo algo que crees que te pertenece, es muy probable que el juez no te condene por un delito de hurto, ya que nadie comete un delito por coger lo que de buena fe cree que le pertenece. En el peor de los casos, el juez ordenará que devuelvas lo que has cogido si entiende que no tienes un título de propiedad válido o no puedes demostrar que efectivamente el anterior propietario te lo ha regalado.

Lo has cogido por error

Puede darse el caso de que confundas algo que es de otra persona con algo que te pertenece y que, por lo tanto, te lo apropies por error, sin intención de hurtar algo que no es tuyo. En este caso nadie te podría condenar por un delito de hurto. En el peor de los casos, el juez te obligaría a devolver aquello que has cogido por error, eso si no lo has devuelto tú antes, una vez que te has dado cuenta del error.

Desconocía que lo llevaba

También puede darse el caso de que lleves algo encima sin ser consciente de que lo llevabas. Supongamos que entras en un comercio y al pagar te olvidas de poner en la cinta de la caja un artículos que está al fondo del carro de la compra. Si tu intención no era llevarte el artículo sin pagar y puedes convencer al juez de que no eras consciente de que quedaba algo en el carro, no es probable que te condenen por un delito de hurto.

Pensabas que podías usarlo

Si coges algo pensando que el dueño te había dado permiso para usarlo o que te lo había prestado, aunque luego te denuncie por hurto, no es probable que el juez te condene por un delito de hurto.

Por ejemplo, puede que pienses que tu amigo te había prestado su coche y que podías usarlo sin problemas. Si puedes demostrar que lo hizo o al menos quedan dudas sobre si es verdad que te lo prestó, entonces es muy posible que el juez no te condene por un delito de hurto.

Es importante demostrar que el legítimo propietario te permitió o te prestó el objeto que se supone que has hurtado. No sería una defensa válida alegar que el propietario te debía un favor y que, por lo tanto, has decidido por tu cuenta y riesgo cobrarle el favor que te debe tomando prestado sin su permiso algo que le pertenece.