Abogado experto en agresiones sexuales en Móstoles

¿Necesitas un abogado en Móstoles especialista en la defensa de hombres acusados de una agresión sexual? El despacho Gasco Abogados cuenta con abogados especialistas en el delito de agresiones sexuales.

El delito de agresión sexual

Una agresión sexual es atentar contra la libertad sexual de una persona. Cualquier persona puede ser víctima de una agresión sexual, no necesariamente tiene que ser una mujer. La víctima también puede ser un hombre o un niño.

El delito de agresión sexual está dentro de los delitos contra la libertad sexual. Se produce un delito distinto por cada una de las agresiones sexuales, aunque se produzcan varias a un mismo tiempo.

El delito de agresión sexual y la violencia o intimidación

Para que haya delito de agresión sexual debe mediar violencia o intimidación. Si no se produce violencia o intimidación, entonces hablamos de un delito de abusos sexuales.

Se entiende por violencia imponer algo por la fuerza en el caso en que alguien se niegue a hacerlo.

La intimidación se produce cuando la víctima accede a los deseos del delincuente para evitar un mal mayor, por ejemplo, ser agredida físicamente. También supone una intimidación, por ejemplo, amenazar a la víctima con hacer daño a sus hijos. La amenaza no necesariamente tiene  que ser grave, pero sí que tiene que ser creíble.

También sería un delito de agresión sexual si alguien se aprovecha de las amenazas de un tercero para cometer un agresión sexual contra la víctima.

El delito de agresión sexual y el consentimiento

Para que haya delito de agresión sexual NO tiene que haber consentimiento de la víctima. La negativa de la víctima debe ser clara y que no dé lugar a dudas. Tampoco es necesario que oponga una gran resistencia para que se produzca una agresión sexual, basta con que la negativa sea clara y que se lo haga saber a la persona que quiere realizar los actos libidinosos. En otras palabras, un simple «NO» debería ser suficiente para que la otra persona deponga en su actitud.

No es necesario oponer una gran resistencia para que haya un agresión sexual. En ocasiones, mediante intimidación, el agresor puede conseguir una participación activa de la víctima, que siente que si no accede a los deseos del agresor, éste puede atentar contra su integridad física, quizás debido a su corpulencia o superioridad física con respecto a la víctima.

El consentimiento no es permanente, así una persona puede hacer saber a otra en cualquier momento de la relación que ha cambiado de opinión. El cambio de opinión debe expresarse claramente para que a la otra persona no le quede duda de que no debe seguir adelante con sus pretensiones. Si el otro ignora los deseos del otro, puede cometer un delito de agresión sexual.

La agresión sexual y la penetración

Una agresión sexual no supone penetración de la víctima. Si se produce penetración de la víctima, ya sea vaginal, anal o bucal, hablamos de un delito de violación.

Elementos del delito de agresión sexual

Para que haya una agresión sexual se deben producir tres elementos:

  • Dolo o intención: La finalidad del acto delictivo tiene que ser obtener una satisfacción sexual. Cualquier acción que tenga un contenido libidinoso, ya sea tocar un pecho o un glúteo de la víctima, puede ser una agresión sexual si se hace sin su consentimiento y mediando violencia o intimidación. Sin embargo, no sería un acto libidinoso tocar los genitales de una persona con fines terapéuticos, por ejemplo, durante un examen ginecológico.
  • Violencia o intimidación: Una agresión sexual supone que hay violencia o intimidación de la víctima. En caso contrario no hay delito de agresión sexual sino un posible delito de abusos sexuales.
  •  Consentimiento: Para que haya agresión sexual, los actos se deben realizar sin el consentimiento de la víctima.

Cuándo se produce un delito de agresión sexual

Se produce un delito de agresión sexual cuando se producen todas estas conductas:

  • Empleo de la violencia o intimidación
  • Tocamientos o similar con contenido sexual
  • Actitud libidinosa del autor del delito

Tentativa de agresión sexual

Se produce un delito de agresión sexual en grado de tentativa si hay violencia e intención de realizar tocamientos libidinosos, aunque éstos no se lleguen a producir.

La agresión sexual y la violación

Si la agresión sexual incluye la penetración, ya sea vaginal, anal o bucal, se produce un delito de violación.

Cómo se castiga el delito de agresión sexual

La agresión sexual se castiga con 1 a 5 años de prisión.

Agravantes del delito de agresión sexual

El delito de agresión sexual se considera especialmente grave cuando se da alguna de las siguientes circunstancias:

  • Cuando se le da a la víctima un tratamiento degradante o vejatorio. Se refiere, en concreto, a emplear una violencia desmedida, actuar con salvajismo o humillar innecesariamente a la víctima, es decir, ir más allá de lo que supone en sí misma una agresión sexual.
  • Cuando la agresión sexual la realice dos o más personas al unísono. No es necesario que todos agredan sexualmente a la víctima a la vez, basta con la colaboración de alguno o algunos de los agresores.
  • Cuando la víctima de la agresión sexual sea una persona especialmente vulnerable, por ejemplo una menor o una persona discapacitada.
  • Cuando el agresor se aproveche de una relación de parentesco, por ejemplo, agredir sexualmente a un hijo o una hija. No se entiende una relación de parentesco, por ejemplo, los tíos políticos.
  • Utilizar armas para agredir o intimidar a la víctima de la agresión. No es necesario llegar a utilizar el arma, basta con enseñarla para que la víctima se sienta intimidada y se someta a la agresión sexual.

La agresión sexual agravada se castiga con pena de cárcel de 5 a 10 años. Si se dan al menos dos de las circunstancias descritas anteriormente, se impondrá la pena en su mitad superior, es decir, entre 7,5 y 10 años de prisión.

Agredir sexualmente a una menor de 16 años

Agredir sexualmente a una persona (chico o chica) menor de 16 años se considera un agravante y está penado con 5 a 10 años de cárcel. Si además se produce alguna de las circunstancias siguientes, se impondrá la pena en su mitad superior, es decir, una pena de entre 7,5 y 10 años de cárcel. Las circunstancias son las siguientes:

  • Agredir a una menor de 16 años disminuida física o mentalmente, es decir, agredir a una persona indefensa.
  • Agredir a una menor de 16 años entre dos o más personas.
  • Ejercer una violencia o intimidación humillante o vejatoria.
  • Cuando haya relación de parentesco entre el agresor y la menor de 16 años.
  • Cuando el agresor ponga en peligro la vida de la víctima de la agresión.
  • Cuando la agresión la cometa un miembro de una organización criminal constituida para tal fin.

Agresión sexual por un agente de la autoridad

Si la agresión sexual la lleva a cabo un agente de la autoridad o un funcionario público en el ejercicio de su labor, el delito lleva aparejado, además de la pena de prisión mencionada anteriormente, se aplicará una pena de inhabilitación total durante un período de 6 a 12 años.

La agresión sexual y la dificultad de la prueba

Dado que los actos de agresión sexual se suelen producir en la intimidad y sin la presencia de terceros, puede resultar difícil de probar que no existía consentimiento por parte de la víctima, ya que las dos versiones suelen ser contradictorias.

Si la única prueba de la agresión es el testimonio de la víctima, el tribunal debe valorar cuidadosamente la credibilidad de los hechos. No basta con que la víctima alegue la violencia o la falta de consentimiento, tiene que haber otras circunstancias que hagan creíble el testimonio.

Pero el hecho de que la única prueba sea el testimonio de la víctima no supone que sea imposible demostrar una agresión sexual. Es posible condenar a una persona de un delito de agresión sexual tan sólo con el testimonio de la víctima si se dan las siguientes circunstancias:

  • Que la acusación de agresión sexual no se pueda atribuir a razones de venganza o enemistad entre la víctima y el supuesto autor.
  • Que haya circunstancias que hagan que la acusación de agresión sexual sea verosímil.
  • Ausencia de contradicciones en el testimonio de la víctima.

Se trata sólo de reglas orientativas, ya que el tribunal es libre de valorar la credibilidad de los testimonios de la supuesta víctima y el supuesto agresor.