Qué hacer si te acusan de un delito de conducción temeraria en España

¿Te acusan de conducción temeraria en España y no sabes qué hacer? En este artículo te explicamos lo que debes hacer si te acusan de conducción temeraria.

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Qué se entiende en España por conducción temeraria

En España hay que distinguir entre la infracción por conducción temeraria y el delito de conducción temeraria. A su vez, hay que distinguir entre la conducción temeraria y la conducción negligente. Esta última siempre es una infracción administrativa, nunca supone un delito.

Recuerda que los delitos pueden llevar aparejada pena de cárcel. Las infracciones administrativas nunca se sancionan con cárcel, tan sólo con multas y, en ocasiones, con pérdida de puntos del carnet de conducir.

Además, los delitos siempre dejan un antecedente penal que puede perjudicar tu futuro personal o profesional, por ejemplo, si quieres presentarte a unas oposiciones o si quieres estudiar o trabajar en el extranjero.

La infracción por conducción temeraria en España

Conducir de forma temeraria en España es hacerlo con desprecio a las normas de circulación y de forma que podría poner en peligro la vida de otras personas, por ejemplo, adelantar en una zona donde está prohibido o saltarse un paso de cebra a toda velocidad, aunque no haya nadie esperando para cruzar en esos momentos.

Hay una línea muy fina que separa la infracción del delito. En casos dudosos, es la decisión de juez la que dicta si una determinada actuación es un delito castigado por el Código Penal o una infracción de la Ley de Tráfico, que se castiga con una multa y, a veces, con retirada de puntos del carnet.

La conducción temeraria, en el mejor de los casos, es una infracción grave de las normas de circulación y se castiga con una multa y con la retirada de carnet de conducir.

La infracción por conducción negligente en España

La conducción negligente es una infracción de la Ley de Tráfico, es decir, nunca es delito. Hay una línea muy fina que separa la conducción temeraria de la conducción negligente. Mientras que la primera supone poner en peligro la vida de otras personas, en la conducción negligente basta con no prestar atención a la conducción o con la falta de prudencia al conducir. Por ejemplo, hacer «caballitos» con la moto es suficiente para que te sancionen por conducción negligente.

La conducción negligente es una infracción grave de la Ley de Tráfico que se castiga con una multa de 200€ (no conlleva pérdida de puntos). Siendo la conducción negligente una infracción grave, es mucho menos grave que la conducción temeraria.

El delito de conducción temeraria en España

En España, conducir de manera que se ponga en peligro la vida o la integridad de otras personas es un delito de conducción temeraria sancionado por el Código Penal con pena de prisión. Por ejemplo, conducir a mucha velocidad en una vía donde hay otros vehículos o conducir habiendo tomado una gran cantidad de drogas o alcohol.

Como ves, la definición del delito de conducción temeraria suena muy parecido a la definición de la infracción administrativa. La diferencia está en si la vida de alguien en concreto corre peligro por tu conducción.

Es decir, que para que haya delito de conducción temeraria, tiene que correr peligro la vida o la integridad de otras personas, no como concepto abstracto o como hipótesis, sino que realmente otras personas, con nombre y apellidos, han visto amenazada su vida o su integridad física. Esto es lo que hace que la conducción temeraria sea delito en lugar de una infracción administrativa de la Ley de Tráfico.

Por lo tanto, para que haya delito de conducción temeraria, no sólo tiene que haber un acto contrario a las normas de circulación, sino que este acto tiene que tener consecuencias, en concreto, poner en peligro la vida de alguien. Ese alguien tiene que ser alguien en concreto, una persona identificada con su nombre y apellido.

Es decir, que el mismo hecho, conducir de forma temeraria, puede constituir una infracción de tráfico si no afecta a nadie (quizás porque no pasaba nadie en ese momento) o un delito si pone en peligro la vida o la integridad de alguien, quizás unos peatones que esperaban para cruzar en un paso de cebra.

Dicho de otra manera, no es lo mismo conducir de forma peligrosa o imprudente en una calle donde no pasa nadie en ese momento, que sería una infracción de tráfico, que conducir de forma temeraria en una calle donde, en ese momento, pasan otros vehículos o hay peatones cruzando. Repito, el delito de conducción temeraria implica que se ha puesto en peligro la vida o la integridad de otras personas.

Importante: Un delito de conducción temeraria es algo muy serio, no es una simple infracción de tráfico.

En la práctica, los jueces interpretan que hay conducción temeraria (tanto el delito como la infracción administrativa) cuando, de forma repetida, no se respetan las normas de tráfico. Es por eso que la conducción temeraria suele implicar también varias infracciones de la Ley de Tráfico.

Por ejemplo, si un conductor, en un momento dado, comete un error aislado o tiene un despiste al volante, aunque sea grave, no se consideraría una conducción temeraria. Como mucho sería una conducción negligente. Como hemos dicho, la conducción negligente es una violación grave de las normas de tráfico, pero no tan grave como la conducción temeraria.

Es decir, que en la práctica, la conducción temeraria, tanto el delito como la infracción administrativa, exige una continuidad en el tiempo, de forma que no haya dudas respecto al comportamiento del conductor.

Cómo se castiga la conducción temeraria en España

No se castiga igual la simple conducción temeraria, que es una infracción contra la Ley de Tráfico, que el delito de conducción temeraria, que es una violación del Código Penal.

La conducción temeraria, cuando supone tan sólo una infracción de tráfico, se sanciona en España por la vía administrativa con 500€ de multa y retirada de 6 puntos del carnet de conducir. Esta sanción la impone directamente la Dirección General de Tráfico, no es necesario que sea un juez el que la imponga.

El delito de conducción temeraria se castiga en España con pena de prisión mínima de 6 meses (máx. 2 años) y privación del carnet de conducir mínimo durante 1 año (máx. 6 años). Este tipo de sanción no la puede poner la Dirección General de Tráfico, sino que sólo la puede poner un juez, una vez que se ha celebrado un juicio donde el juez ha escuchado a las partes, al fiscal, a la supuesta víctima de tu conducción y a tu abogado defensor.

Agravantes del delito de conducción temeraria

En casos graves de conducción temeraria, cuando la conducción es tan peligrosa que demuestra un claro desprecio hacia las normas de tráfico y hacia la vida o la integridad física de otras personas, entonces el delito de conducción temeraria se castiga de la siguiente manera:

  • Si tu forma de conducir muestra desprecio hacia las normas de tráfico y hacia la vida de los demás, pero realmente no ha puesto en peligro la vida o la integridad de nadie, el delito agravado de conducción temeraria se castiga con pena de prisión mínima de 1 año y una multa, además de la retirada del permiso de conducir mínimo durante 6 años (máx. 10 años). Este sería el caso, por ejemplo, de un conductor que se salta todos los semáforos en rojo de una calle cuando la calle estaba vacía, por ejemplo a las dos de la mañana.
  • Si tu forma de conducir muestra desprecio por las normas de tráfico y por la vida de los demás, y además pone en peligro la vida o la integridad de otras personas, entonces el delito se castiga con entre 2 y 5 años de prisión y una multa, además de la retirada del permiso de conducir entre 6 y 10 años. Por ejemplo, este sería el caso de un conductor suicida que circula durante varios kilómetros en dirección contraria por una autopista y ocasiona un accidente al colisionar con otro vehículo.

Casos concretos de conducción temeraria

El hecho de que tu conducción suponga un desprecio por las normas de tráfico y por la vida de los demás, en ocasiones, es algo subjetivo que depende de la opinión del juez.

Pero hay varias conductas que siempre se consideran delito de conducción temeraria. Aquí tienes algunos ejemplos:

  • Superar en más de 60 km la velocidad permitida en ciudad.
  • Superar en más de 80 km la velocidad permitida en carretera.
  • Superar la cantidad de alcohol expirado en aire por encima de los 0,60 mg o 14,2 gr por litro de sangre.
  • No respetar un paso de peatones justo cuando va a pasar alguien.
  • Saltarse un semáforo en rojo cuando pasan otros coches o peatones.
  • Conducir en dirección contraria en una autopista. Este caso siempre se considera un delito agravado de conducción temeraria.

La concurrencia de delitos

Si por culpa de tu conducción temeraria, por ejemplo, se produce un accidente donde alguien muere o sufre lesiones, además de un delito de conducción temeraria te podrían imputar un delito de lesiones o de homicidio imprudente.

Es decir, que la conducción temeraria casi siempre lleva acompañados otros delitos. Por ejemplo, a título de ejemplo:

  1. Conducir bajo la influencia de las drogas o el alcohol supone, en sí mismo, un delito.
  2. Negarse a que te hagan la prueba de alcoholemia también supone otro delito por sí mismo.
  3. Si te das a la fuga, te pueden imputar un delito de omisión de socorro.
  4. Si alguien resulta herido, te pueden imputar un delito de lesiones.
  5. Si alguien muere a consecuencia del accidente, te puede imputar un delito de homicidio imprudente.
  6. Si tenías el carnet sin puntos, te van a imputar un delito de conducción sin permiso.
  7. Si ibas a gran velocidad, te pueden imputar un delito de exceso de velocidad.

Qué hacer si te acusan por conducción temeraria

Si te acusan por un delito de conducción temeraria, lo primero que debes hacer es buscar un buen abogado. Pero no acudas a cualquier abogado, busca un abogado penalista, es decir, un abogado especializado en Derecho Penal que tenga experiencia en delitos relacionados con el tráfico.

No es probable que te detenga la policía por un caso de conducción temeraria, a no ser que superes con mucho la tasa de alcoholemia, en cuyo caso te van a llevar a dormir a calabozos y te pondrán a disposición judicial a la mañana siguiente.

En un caso de conducción temeraria, lo normal es que la policía te tome declaración y que te deje ir una vez que la hayas firmado, eso sí, con el compromiso de que te presentes en el juzgado cuando te cite el juez.

No te niegues a que te hagan la prueba de alcoholemia, aunque hayas bebido, porque negarse es otro delito que se va a sumar al de conducción temeraria. Además, si te niegas, la policía no te va a dejar ir tranquilamente a tu caso; te van a llevar a un centro sanitario donde te van a hacer la prueba en sangre y luego te van a llevar a dormir a calabozos.

Si la policía te detiene por un delito de conducción temeraria, tu abogado pedirá ver las actuaciones para saber de qué se te acusa y qué pruebas tienen contra ti. Lo normal es que la principal prueba de cargo sea el testimonio del agente de la policía que hizo el atestado. Pero si has causado un accidente, los ocupantes del vehículo contrario es casi seguro que serán citados como testigos para que presten declaración.

Si te han grabado las cámaras de tráfico, también se pueden utilizar como prueba en tu contra. Si un radar ha captado el exceso de velocidad, también se va a presentar como prueba durante el juicio. Recuerda que el radar debe haber sido homologado en el último año para que se pueda admitir como prueba. Es trabajo de tu abogado pedir la homologación.

También se va a utilizar como prueba en tu contra cualquier declaración que hayas hecho a la policía tras la detención o tras el accidente. Por eso, lo mejor es acogerte a tu derecho a no declarar y esperar a hacerlo cuando estés delante del juez, una vez que hayas hablado con tu abogado. Ten en cuenta que la declaración ante el juez de instrucción es la que realmente cuenta, por eso es mejor esperar hasta ese momento para dar cualquier explicación.

La defensa legal en un caso de conducción temeraria

Tu abogado es la persona más adecuada para diseñar tu estrategia de defensa si te acusan de un delito de conducción temeraria, pero aquí tienes algunas de las líneas de defensa más utilizadas para estos casos:

Tú no eras el que conducía el vehículo

En una causa penal, la acusación tiene la obligación de demostrar que eras tú y no otra persona quien conducía el vehículo.

Supongamos que la única prueba en tu contra era una foto de la matrícula tomada por un radar, o unas imágenes tomadas desde el helicóptero o por una cámara de tráfico. Como no se ve quien conduce el vehículo, entonces quedarían dudas sobre quién era realmente la persona que conducía el vehículo y tu abogado puede alegar que tú realmente no has cometido ningún delito.

Por eso es tan importante que no declares en comisaría y esperar a hacerlo delante del juez, una vez que has hablado con tu abogado.

Se trata de una infracción, no de un delito

Tu abogado puede intentar convencer al juez para que no admita la acusación de conducción temeraria al entender que no había delito en tu forma de conducir, aunque puede que haya una infracción de tráfico.

Una infracción por conducción temeraria se sanciona con una multa y con pérdida de puntos (que luego puedes recuperar), pero nunca se castiga con pena de cárcel.

Además, una infracción de tráfico no deja un antecedente penal, algo que puede afectar a tu futuro profesional, por ejemplo, si te vas a presentar a unas oposiciones o quieres ejercer un cargo público.

Tu abogado puede indicar que, aunque cometiste algún error, en general, estabas respetando las normas de tráfico, por ejemplo, llevabas el cinturón puesto.

Se trataba de una emergencia

Puede que hubiera una razón para que no respetases las normas de tráfico. Por ejemplo, si llevabas a alguien al hospital por una causa de vida o muerte, como puede ser un infarto, puede que te saltaras algunos semáforos en rojo de forma intencionada para llegar al hospital lo antes posible.

En este caso, nadie puede decir que tu conducta supone un desprecio hacia la vida de los demás, especialmente si tuviste el cuidado de asegurarte de que no había nadie cruzando la calle en esos momentos. Si es así, es posible que el juez desestime la acusación por delito de conducción imprudente.

El accidente fue producto de una distracción

Puede que algo te distrajo mientras estabas conduciendo, lo que hizo que te saltaras algunas normas de tráfico. Por ejemplo, estabas pendiente de unos niños que jugaban cerca de la calzada o entró una avispa en el habitáculo del coche y temías que te picara.

El radar no estaba homologado

Aunque es algo cada vez menos frecuente, puede que el radar que detectó el exceso de velocidad no haya sido homologado en el último año, lo que haría que sus mediciones de velocidad no se puedan admitir como prueba en un juicio.

Tu abogado siempre debería solicitar la certificación de la homologación del radar si la policía lo utiliza en tu contra como prueba de un delito de conducción temeraria.

No hay testigos

Demostrar un delito de conducción temeraria no es tan sencillo, porque las pruebas deben ser concluyentes. La principal prueba en contra de alguien suele ser el testimonio de los testigos. Si no hay testigos de algo, tampoco hay acusación.

A veces los testigos no quieren declarar o no se presentan el día del juicio. Si sólo hay un testigo en tu contra y no se presenta a declarar, algo que ocurre a veces, entonces desaparece la única prueba de cargo en tu contra.

Los testigos no son fiables

Otra posibilidad es que los testigos del suceso sean la propia víctima y los parientes o amigos de la víctima. Si los testigos son personas allegadas a la víctima, puede que su testimonio no sea objetivo y que no resulte tan creíble.

Por razones obvias, el testimonio de la propia víctima tampoco es objetivo y su versión de los hechos tiende a ser poco creíble por ser demasiado parcial.

Tu abogado siempre debería intentar desacreditar la declaración de cualquier testigo que declare en tu contra durante la fase de interrogatorio, buscando contradicciones en su testimonio y poniendo en duda su credibilidad.

De hecho, es frecuente que los testigos exageren los hechos o que su memoria les juegue malas pasadas y cometan errores al referir lo que ocurrió. Ten en cuenta que desde que ocurren los hechos que se te imputan hasta el momento del juicio suele pasar bastante tiempo.

Por culpa de los errores de memoria, es frecuente que haya contradicciones y discrepancias sobre lo que ocurrió dependiendo de que la historia la cuente uno u otro testigo.

No hay daños ni nadie herido

Si no se produjeron daños y nadie salió herido, tu abogado puede intentar que el delito de conducción temeraria se transforme en una simple infracción de tráfico.

Hay errores de procedimiento

El procedimiento penal español es muy complejo y está lleno de derechos y garantías procesales que la policía o el fiscal deben respetar durante sus respectivas actuaciones.

Pero frecuentemente la policía y los juzgados cometen errores de procedimiento que un buen abogado penalista puede aprovechar para pedir que algunas pruebas no se admitan durante el juicio o para pedir que se archive el procedimiento. En este último caso, si el procedimiento se archiva, entonces quedarías totalmente libre de cualquier acusación.

Por ejemplo, la policía puede cometer errores al indicar la dirección donde tuvieron lugar los hechos o la hora en que ocurrieron. También puede cometer errores al tomar nota del nombre de algunos de los testigos. También pueden cometer errores en la descripción de las circunstancias de la vía, por ejemplo, si había una señal de stop o de ceda el paso que te daba prioridad.

La policía también tienen que testificar durante el juicio. Como ha pasado mucho tiempo desde los hechos, y además la policía asiste a muchos casos parecidos, es frecuente que les falle la memoria y que las declaraciones de los distintos policías que asistieron entren en contradicciones o difieran unas de otras.

La ventaja que tienen los policías es que siempre pueden referirse al atestado policial que redactaron en aquel momento, pero el atestado puede tener lagunas o entrar en contradicción con la versión de algunos de los testigos.

Fallo mecánico

Tu abogado puede alegar que tu vehículo tenía un fallo mecánico, por ejemplo, no funcionaban los frenos, y esto te impidió frenar a tiempo para evitar atropellar a alguien o colisionar con otro vehículo.

También puede alegar que el tacómetro o cuentakilómetros de tu vehículo no marcaba correctamente la velocidad a la que ibas, y que esa fue la causa de tu exceso de velocidad. Si este es el caso, conviene que un lleves el vehículo a un taller especializado para que hagan un informe pericial de la avería.

Problemas en la conservación de la vía

Hay veces que los errores de conducción se deben a la mala señalización de la vía. Por ejemplo, puede que hayas entrado en el lado contrario de la autopista por error a causa de una mala señalización de la entrada

También puede que, por culpa de un mal mantenimiento, no se indique que entras en zona urbana o que hay un colegio cerca, lo que ocasionó el atropello.

Tu abogado debería revisar todas estas circunstancias a la hora de diseñar tu estrategia de defensa.

Conclusión

Si te acusan de un delito de conducción temeraria, las penas pueden ser muy severas, e incluyen incluso la posibilidad de ir a la cárcel.

Lo primero que debes hacer, antes incluso de que la policía te tome declaración, es buscar un buen abogado penalista que tenga experiencia en delitos relacionados con el tráfico. Tu abogado te aconsejará sobre lo que deberías hacer para no empeorar tu situación.

Además, tu abogado es el más indicado para elaborar una estrategia de defensa legal que sea efectiva y acorde con tus circunstancias.

En este artículo hemos explicado algunas de las defensas más frecuentes en un juicio por conducción temeraria. Tu abogado puede diseñar otras teniendo en cuenta las circunstancias particulares de tu caso.