Qué hacer si te acusan de causar lesiones (delito de lesiones) en España

¿Te acusan de causar lesiones al alguien (delito de lesiones) en España? En este artículo te explicamos lo que debes hacer si te acusan de provocar lesiones a un tercero (delito de lesiones) en España.

delito de lesiones

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Qué se entiende por lesiones en España

En Código Penal español considera lesiones lo siguiente:

  • Cualquier daño corporal. Esto incluye algo tan nimio como un moratón o un arañazo.
  • Cualquier perturbación de las funciones del cuerpo. Por ejemplo, si pierdes la movilidad de un miembro, aunque sea sólo parcial.
  • La modificación de la forma de alguna parte del cuerpo. Por ejemplo, cualquier mutilación, por pequeña que sea.
  • Cualquier malestar físico de cierta entidad. Esto incluye por ejemplo el dolor.
  • Alteraciones psíquicas que requieran un tratamiento, por ejemplo, un terror a salir a la calle por miedo a ser atacado de nuevo.

Es decir, que el concepto de lesiones es muy amplio y puede resumirse como cualquier alteración o menoscabo de la integridad corporal o la salud física o mental del agredido.

En la práctica, los jueces entienden que hay un delito de lesiones cuando…

  1. Cuando se produce un daño físico en la víctima.
  2. Cuando se requiere un tratamiento médico quirúrgico. Por ejemplo, si hay que dar puntos de sutura en una herida, ya se considera un delito de lesiones. Esto excluye una cura sencilla, como por ejemplo un simple vendaje para cubrir una herida superficial.
  3. Cuando los daños son intencionados (dolosos), es decir, no son producto de un accidente o de una imprudencia.

El delito de lesiones asume que los daños son siempre consecuencia de una agresión. La agresión supone que hay intención de hacer daño a la otra persona. Esto excluye las lesiones que se produzcan a consecuencia de un procedimiento médico que cuenta con el consentimiento de la víctima.

Cómo se castiga un delito de lesiones

El delito de lesiones se castiga con un mínimo de 3 meses de cárcel (máx. 3 años) y con una multa.

Agravantes del delito de lesiones

Se consideran agravantes del delito de lesiones los siguientes:

  • Si se ha utilizado algún tipo de arma u objeto contundente en la agresión.
  • Si hay ensañamiento o alevosía.
  • Si la víctima es menor de 12 años.
  • Si la víctima es la esposa o una persona especialmente vulnerable que convive bajo el mismo techo.

La pena para un delito de lesiones «agravado» es de un mínimo de 2 años de prisión (máx. 5 años).

Atenuantes del delito de lesiones

La provocación se considera un atenuante del delito de lesiones. Si la agresión se ha producido a causa de una provocación, entonces la pena se reduce en uno o dos grados.

Es decir, que si las lesiones causadas son graves, pero son como consecuencia de una provocación, entonces se castigan como si fueran unas lesiones leves o menos graves.

El delito leve de lesiones

Cuando la agresión no produzca lesiones que requieran de algún tipo de tratamiento quirúrgico, el delito de lesiones es leve y se castiga tan sólo con una multa (no lleva pena de prisión).

Delito de lesiones «muy graves»

La ley especifica qué se entiende por lesiones muy graves, en concreto:

  • La mutilación o inutilización de un miembro principal: Se consideran lesiones muy graves las que causan la pérdida de un miembro u órgano principal, por ejemplo, si la víctima pierde la visión de un ojo o se queda tetrapléjico. Los jueces valoran la gravedad de las lesiones dependiendo de si el órgano o el miembro es más o menos importante. Obviamente, no es lo mismo perder un brazo que perder un dedo de la mano.
  • Deformidad grave: Si la víctima sufre una alteración estética importante, aunque no afecte al funcionamiento de ningún miembro o de ningún sentido, se considera una lesión muy grave.
  • Mutilación genital: En España, la mutilación genital de las niñas, algo habitual en algunas culturas africanas, se considera una lesión muy grave.

Cuando las lesiones son muy graves, el delito de lesiones se castiga con un mínimo de 6 años de prisión (máx. 12 años).

Delito de lesiones «graves»

Se consideran lesiones graves las que afectan a un miembro no principal, en concreto:

  • Mutilación o inutilización de un miembro o un órgano no principal
  • Deformidad leve en una parte poco visible.

El delito de lesiones «graves» se castiga con un mínimo de 3 años de prisión (máx. 6 años).

El delito de maltrato de obra

Si la agresión no produce ningún tipo de lesiones a la víctima, el delito se llama de maltrato de obra y se castiga tan sólo con una pequeña multa.

Delito de lesiones imprudentes

Si las lesiones no son producto del dolo (no había intención de causar las lesiones), te pueden acusar de un delito de lesiones imprudentes. Es decir, que las lesiones que sufre la víctima son producto de un accidente fortuito (no planificado), eso sí, causado por tu culpa. Aunque seas el culpable, como no tenías intención de lesionar a otra persona, se trataría de una lesión producto de una imprudencia.

Las lesiones imprudentes, normalmente, se producen conduciendo, por ejemplo, cuando atropellas a alguien por no prestar atención. Pero también se producen en el entorno laboral, por ejemplo, cuando un trabajador no respeta la normativa de seguridad y causa un accidente. También se producen en el deporte, por ejemplo, cuando un deportista golpea a otro en el transcurso de una competición o en el manejo de un arma durante la caza.

La imprudencia no siempre es producto de hacer algo, sino que también puede ser una imprudencia por no hacer nada cuando deberías haberlo hecho para evitar las lesiones. En este caso te pueden acusar de un delito de lesiones imprudentes por omisión. Por ejemplo, si una empresa no tiene las medidas de seguridad necesarias para evitar accidentes laborales.

Se puede dar el caso de que en un mismo suceso se produzcan lesiones dolosas (intencionadas) y otras fortuitas (imprudentes). En este caso, te acusarían de dos delitos distintos, uno por las lesiones dolosas y otro por las imprudentes. Supongamos que tu intención era causar unas lesiones leves, pero el resultado de tu acción es una lesión grave o muy grave. En este caso, te acusarían de un delito de lesiones leves y de un delito de imprudencia con resultado de lesiones graves o muy graves.

Las lesiones imprudentes se castigan dependiendo de la gravedad:

  • Lesiones leves (aquellas que no requieren intervención médico-quirúrgica): Si la imprudencia ocasiona unas lesiones leves que no requieren ni siquiera dar unos puntos, no hay responsabilidad penal (no tienen castigo).
  • Lesiones menos graves (aquellas que requieren algún tipo de intervención médico-quirúrgica): Si las lesiones requieren algún tipo de tratamiento quirúrgico, por ejemplo, hay que dar unos puntos de sutura, entonces la imprudencia se castiga con una pena de prisión mínima de 3 meses (máx. 6 meses).
  • Lesiones graves (aquellas que resultan en la pérdida de un miembro no principal o deformidad leve): En este caso, la imprudencia se castiga con una pena de prisión mínima de 6 meses (máx. 2 años).
  • Lesiones muy graves (aquellas que resultan en mutilación de un miembro principal o deformidad grave): En este caso, la imprudencia se castiga con una pena de prisión mínima de 1 año (máx. 3 años).

Lesiones a consecuencia de una pelea

El delito de lesiones es independiente de la forma como se han causado. Pero el hecho de participar en una pelea (riña tumultuaria) ya se considera un delito en sí mismo, aunque no se produzcan lesiones.

Participar en una pelea se castiga con un mínimo de 3 meses de prisión (máx. 1 año). Por lo tanto, si las lesiones se producen durante el transcurso de una pelea, te podrían acusar de dos delitos, un delito de lesiones y otro delito de riña tumultuaria.

Qué deberías hacer si te acusan de un delito de lesiones en España

Si te acusan de un delito de lesiones en España, independientemente de que seas o no culpable, deberías saber lo que debes hacer para no empeorar las cosas y salir lo mejor librado posible.

Aquí tienes algunas cosas básicas que deberías hacer:

  • Conoce tus derechos: Cualquier detenido tiene unos derechos que la policía debería respetar. Una violación de tus derechos puede suponer que el juez retire los cargos o elimine las pruebas que demuestran tu culpabilidad. En este artículo puedes conocer los derechos de un detenido en España.
  • Busca un buen abogado: Una acusación por un delito de lesiones no es algo baladí y requiere poner el caso en manos de un buen abogado. Pero no acudas a cualquier abogado, busca un abogado especializado en Derecho Penal (abogado penalista) que tenga experiencia en lesiones. Si no designas un abogado, la justicia va a designar un abogado de oficio. El problema es que no puedes elegir el abogado de oficio que te asignan ni sabes si tiene experiencia en este tipo de delitos.
  • Prepara tu declaración: Cualquier asunto penal pasa siempre por las manos de un juez, que tiene que decidir sobre tu culpabilidad. Es importante preparar bien tu declaración junto con tu abogado, buscar testigos o pruebas que demuestren tu inocencia, y diseñar una estrategia de defensa legal acorde con tus circunstancias.

La defensa legal en un delito de lesiones

La defensa legal de un delito de lesiones varía dependiendo de las circunstancias, sobre todo porque estos casos pueden ser desde muy simples hasta muy complejos.

Aunque tu abogado es la persona más indicada para diseñar tu estrategia de defensa legal ante una acusación penal por un delito lesiones, aquí tienes algunas de las estrategias de defensa que podría utilizar:

Defensa propia

La defensa propia es probablemente la estrategia más utilizada ante una acusación por un delito de lesiones. Para poder utilizar el atenuante de defensa propia, tu abogado debe demostrar lo siguiente:

  • Que la otra persona te estaba amenazando o intentando agredirte.
  • Que había razones de peso para temer que la otra persona tenía intención de cumplir su amenaza.
  • Que por tu parte no había provocación o violencia previa.
  • Que no había posibilidad de evitar fácilmente la pelea abandonando la escena de los hechos.

Ejemplo 1: Supongamos que te encuentras con un desconocido en un local cerrado, un tipo grande que te grita improperios y que adopta una postura amenazante. Sientes mucho miedo y golpeas al desconocido. A continuación sales huyendo en cuanto que tienes oportunidad. En este caso, puedes utilizar como defensa que estabas actuando en defensa propia.

Ejemplo 2: Supongamos que te enzarzas en una discusión con un desconocido. El desconocido te insulta tú le insultas a su vez y amenazas con golpearle. En ese momento, el desconocido te golpea y tú le devuelves el golpe. En este ejemplo no podrías utilizar la defensa propia como estrategia de defensa porque has participado en los hechos que han dado lugar a la pelea.

La estrategia de la defensa propia tiene limitaciones. Por ejemplo, el hecho de actuar en defensa propia no permite utilizar una fuerza desproporcionada para defenderte. Es más, la fuerza que utilices para defenderte debe ser proporcional a la amenaza. Por ejemplo, si la otra persona es mucho más débil que tú, no sería legítimo golpearle, aunque te esté amenazando, ya que dada la diferencia de fuerza, las amenazas no suponen un peligro real para tu integridad física.

En la práctica, el uso de la fuerza para defenderse depende de las circunstancias. La norma que suelen aplicar los jueces es si una persona razonable, en las mismas circunstancias, respondería con la misma fuerza para defenderse.

Los jueces también tienen en cuenta factores como la edad, el tamaño o la fuerza física de la persona que alegas que te ha atacado y de la que te has defendido utilizando para ello la fuerza física que le ha provocado las lesiones de las que te acusan

Defensa de terceros

La defensa de otras personas que estaban siendo agredidas o amenazadas es la segunda estrategia de defensa más utilizada para un delito de lesiones. La diferencia es que la amenaza o la agresión es contra otra persona, no contra uno mismo.

Al igual que la defensa propia, la amenaza de agresión debe ser creíble y generar un miedo real en la persona amenazada. En ese caso, sería razonable utilizar la fuerza para defender a esta persona de una posible agresión que parece cierta e inminente.

La fuerza utilizada debe ser proporcional a la amenaza que supone la otra persona.

La defensa de la propiedad

Defender la propiedad ante un robo o para recuperar lo robado puede ser una estrategia de defensa razonable ante una acusación de un delito de lesiones. Esto supone que la persona que ha sufrido las lesiones estaba entrando ilegalmente en una propiedad privada o que tenía en su poder algo de tu propiedad.

La propiedad no goza de la misma protección que la vida, por lo que el uso de la fuerza en este caso está más restringido y es más difícil utilizar esta estrategia como defensa, salvo en casos muy puntuales.

En cualquier caso, la fuerza utilizada para defender la propiedad debe ser proporcional a la amenaza del intruso. Así, no resultaría razonable disparar sobre un intruso que viene desarmado y que no está intentando agredirte.

Tampoco sería razonable utilizar la violencia para recuperar algo cuya propiedad esté en discusión pendiente de un juicio. Pero sí sería razonable utilizar cierto grado de fuerza para recuperar una propiedad que te acaban de arrebatar por la fuerza o aprovechando un descuido. Eso sí, la fuerza debe ser la mínima necesaria para recuperar la propiedad. Por ejemplo, si la persona que te ha hurtado la cartera te la devuelve si te percatas del hurto, no sería razonable tomarte la justicia por tu cuenta y pegarle un puñetazo como represalia.

Fue culpa del demandante

Una estrategia de defensa ante un delito de lesiones puede ser alegar que el demandante es el culpable de sufrir sus propias lesiones.

Por ejemplo, supongamos que un trabajador de la construcción entra en la obra sin llevar el casco reglamentario, a pesar de que la empresa le ha informado de que debe usarlo y le ha puesto uno a su disposición. En este caso, las lesiones producidas por un accidente pueden deberse a la actuación negligente del trabajador. También puede ser que sean más graves de lo que serían si el trabajador hubiera tomado las precauciones establecidas por la empresa. En este último caso, la empresa sólo sería responsable de una lesiones leves.

Otro caso, supongamos que tras una pelea alguien sufre una lesión. Si esta persona no acude a los servicios médicos y por eso la lesión se agrava o se cronifica, se puede alegar que en realidad se trata de un delito de lesiones leves agravadas por la actuación negligente de la víctima, que no buscó atención médica cuando debía.

Puede darse también el caso de que el demandante sea parcialmente responsable de las lesiones por culpa de una actuación negligente; por ejemplo, si en un accidente de tráfico, el demandante no llevaba puesto el cinturón de seguridad. En este caso, el juez puede bien desestimar los cargos o bien reducir proporcionalmente la responsabilidad del acusado y por lo tanto la cantidad con la que debería indemnizar a la víctima por las lesiones que ha sufrido.

El plazo ha prescrito

Un buen abogado debe conocer muy bien el plazo de prescripción para cualquier delito. Si el plazo para poner una demanda ha prescrito, entonces el juez debería archivar el procedimiento. Pero si tu abogado no pide el archivo por prescripción, es muy probable que el procedimiento siga adelante, ya que el fiscal no es probable que pida el archivo de la causa.

En el caso de un delito de lesiones, el plazo para poner la demanda es de 1 año. Una vez que ha prescrito el plazo, no puedes poner una demanda, y si lo haces, es probable que se archive.

Lesión preexistente

Otra estrategia de defensa frecuente en un caso de lesiones es alegar que de hecho la lesión ya existía antes de la agresión.

Para poder alegar esto, tu abogado debería pedir informes médicos de la víctima donde se especifique el tipo de patologías que sufría antes de los hechos que denuncia.

Si hay informes médicos que ratifican que las lesiones son anteriores a los hechos, entonces no se te puede considerar responsable y el juez debería archivar el procedimiento.

Suele ser el caso que la víctima reconoce la existencia de las lesiones, pero alega que se ha producido un empeoramiento a consecuencia de la agresión. En este caso, tu abogado debería aportar un informe médico que contradiga esta versión de los hechos.

Al final, le corresponde al juez, en virtud de las pruebas aportadas por cada una de las partes, decidir sobre el posible agravamiento de una lesión anterior a consecuencia de la agresión.

Consentimiento

Cuando alguien participa de forma voluntaria en un deporte que incluye el uso de cierta violencia, como puede ser el boxeo o la lucha, no es posible demandar al oponente si sufres alguna lesión a consecuencia de un golpe.

Normalmente este tipo de competiciones están muy reguladas en cuanto al uso que se puede hacer de la violencia, y no se permiten ciertos golpes o acciones que pueden resultar en lesiones graves.

En general, las violaciones del reglamento se sancionan deportivamente, pero podría darse el caso de que alguien acudiera a los tribunales si considera que la acción del otro supone un delito.

Autoridad

Ciertas profesiones, como los policías o los guardias de seguridad, están autorizados a utilizar cierta fuerza cuando su trabajo lo exige.

Por ejemplo, si alguien se resiste a ser detenido por la policía, ésta puede recurrir a la fuerza para hacerlo. La fuerza debe ser proporcional a la resistencia que opone el detenido. Por ejemplo, no estaría justificado disparar a alguien tan sólo porque se resiste a ser detenido.

Acuerdos extrajudiciales

Muchas veces las partes llegan a un acuerdo extrajudicial sobre la indemnización que le corresponde a la víctima por las lesiones que ha sufrido. En este caso, pueden firmar el acuerdo por el que se indica expresamente que la víctima retira la demanda y renuncia a perseguir el delito.

Pero en el caso de un delito de lesiones, puede que el fiscal decida continuar con los cargos, aunque las partes lleguen a un acuerdo extrajudicial. El fiscal es un funcionario público independiente que no tiene obligación de adherirse a los acuerdos a los que puedan llegar las partes.

Sin embargo, una vez que la víctima se considera compensada y retira la denuncia, no es frecuente que el fiscal decida continuar de oficio con este tipo de procedimiento, salvo que tenga razones para pensar que la víctima ha sido coaccionada para aceptar el acuerdo, o que considere que el acuerdo es claramente injusto y que por alguna razón la víctima no está velando por sus propios intereses.