Cómo prepararte si tienes que entrar en prisión

¿Tienes fecha para entrar voluntariamente en prisión? ¿No sabes cómo prepararte para entrar en prisión? En este artículo te contamos cómo prepararte si vas a entrar en una prisión española.

Cuanto mejor preparado vayas a prisión y más sepas sobre la prisión, más fácil será tu vida dentro y más corto el periodo de adaptación.


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Medidas a tomar antes de entrar en prisión

Hay varias cosas que deberías hacer antes de entrar voluntariamente en prisión:

Cómo prepararte para entrar en prisión

Habla con tu empresa

Aunque vayas a entrar en prisión durante unas semanas necesitas hablar con tu empresa y decirles por qué vas a dejar el trabajo durante un tiempo. No es necesario que les des detalles, especialmente si los detalles son sobre un tema delicado, pero no deberías desaparecer dejando a todo el mundo con la incógnita de si se te ha trabado la tierra. Al menos, deberías dar un preaviso a la empresa para que puedan encontrar una persona que te sustituya en tu labor diaria en el trabajo.

Pon tus finanzas en orden

Habla con tu banco o las empresas financieras que emiten las tarjetas de crédito para ver si puedes demorar los pagos hasta tu salida de la cárcel. Entrar en prisión ya es suficientemente duro como para además arruinar tu historial crediticio. Habla también con las operadoras de teléfono para suspendan la línea y no te carguen más mensualidades. Si dejas de pagar tus facturas aparecerás en los ficheros de morosos y no podrás contratar muchas cosas cuando salgas de la cárcel. No hacer estas pequeñas cosas puede suponer la ruina cuando salgas de la cárcel, debido a las deudas acumuladas.

Pide dinero prestado para tus gastos en prisión

Si no tienes ahorros, puedes pedir un pequeño préstamo a amigos o familiares para tener dinero para productos básicos como café, tabaco, productos de aseo personal o refrescos. Ten en cuenta que el dinero hay que ingresarlo en el peculio, ya que dentro de la cárcel no se puede usar dinero.

Pide a tu abogado que recurra tu ingreso en prisión

En muchos casos, tu abogado puede retrasar tu ingreso en prisión recurriendo la sentencia. En algunos casos incluso puede revertir la sentencia o conseguir que la pena se suspenda o se sustituya por trabajos en favor de la comunidad. Asegúrate de que has agotado todas las posibilidades legales antes en ingresas en prisión voluntariamente. Para hacer el recurso es mejor acudir a un abogado experto en derecho penitenciario, no acudas a cualquier tipo de abogado, porque muchos abogados no tienen experiencia en este tipo de recursos.

Si tienes hijos, decide quién va tener la custodia mientras estás en prisión

Si viven los dos padres, la ley establece que si uno de ellos entra en prisión, el otro tiene la guardia y custodia de los hijos. Pero si se da el caso de que eres el único padre vivo, puedes transferir temporalmente la guardia y custodia a un familiar cercano, como pueden ser tus padres, o alguno de tus hermanos. La decisión finalmente depende de un juez, pero es muy posible que atienda a tu petición. Habla con tus hijos para ver si están de acuerdo. Si no tienes un familiar cercano que se pueda ocupar de los niños, entonces la comunidad los dará en acogida temporalmente a una familia o los tendrá en un centro propiedad de la comunidad donde se van a ocupar de ellos. Si el delito por el que se te ha condenado es muy grave, puede que pierdas completamente la patria potestad.

Cómo es una prisión española

Antes de entrar en prisión en España, sería interesante saber de antemano cómo es una prisión española por dentro:

Las visitas dentro de la cárcel

A todos nos gusta que vengan a visitarnos, especialmente si nosotros no tenemos opción de salir a visitar a nadie porque estamos encerrados en una prisión.

Existen básicamente cuatro tipos de visitas:

Las visitas ordinarias

Este tipo de visitas se hacen a través de un locutorio. Puedes recibir una visita semanal de 40 minutos o dos visitas de 20 minutos cada una. Las visitas tienen lugar los fines de semana (en algunos centros también hay visitas los viernes por la tarde).

Sólo pueden acudir 4 personas a la vez a visitarte. Los familiares necesitan pedir cita al centro para visitar a un interno pero pueden ir de visita sin autorización previa, tan sólo tienen que acreditar su parentesco mostrando el libro de familia.

Los amigos del preso necesitan autorización previa de la dirección de la prisión para visitar a un interno. Si a un amigo tuyo le deniegan la autorización para hacerte una visita, tu abogado puede plantear una queja ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria solicitando que se revise la decisión de la dirección de la prisión. Si el recurso se hace bien, es frecuente que el juzgado otorgue la autorización que ha negado el director de la prisión.

Las visitas íntimas o vis a vis

Los presos tienen derecho a una reunión cara a cara con su pareja una vez al mes. Este tipo de visitas se realizan en salas acondicionadas para tener intimidad y durante esta reunión se puede tener contacto íntimo. La visita tendrá una duración máxima de tres horas. Tu pareja puede ser una persona (hombre o mujer) de fuera o alguien que has conocido en prisión (esto último es algo frecuente porque los presos no tienen casi contacto con el mundo exterior).

Las relaciones entre personas del mismo sexo están permitidas, lo que no está permitido es tener relaciones con una profesional del sexo, es necesario que haya una relación sentimental o de matrimonio entre los dos.

Las visitas familiares

Si todavía no disfrutas de permisos de salida, tienes derecho a reunirte con tus familiares una vez al mes durante un máximo de 3 horas. A estas visitas puede acudir un máximo de 4 personas (todas familiares directos como padres, hermanos o hijos mayores).

Las visitas de convivencia

Si tienes hijos menores de 10 años, puedes reunirte con ellos en persona durante un máximo de 6 horas cada tres meses. Los niños no pueden venir solos, tienen que venir acompañados de alguno de sus padres o su tutor legal.

El régimen de comunicaciones

Hay básicamente dos formas de comunicarte con tus seres queridos cuando estás en prisión, por teléfono y por carta.

Comunicaciones escritas

No hay ninguna limitación para comunicarte por carta con tus seres queridos. Los presos pueden escribir tantas cartas como quieran desde prisión. Eso sí, el coste del sello lo paga el interno. Todas las cartas que envíes se anotan en un libro de registro, al igual que las cartas que recibas.

Antes de entregarte una carta, se abre para comprobar que no contiene ningún objeto prohibido, por ejemplo, una cuchilla de afeitar. Las cartas siempre se abren en presencia del interno.

También puedes comunicarte por carta con alguien que esté en otra prisión, algo que ocurre entre parejas cuando los dos están presos. Muchos presos buscan pareja entre otros internos ya que les resulta muy complicado contactar con alguien del exterior.

Comunicaciones telefónicas

Los presos no pueden recibir llamadas en prisión, pero sí que pueden llamar ellos, aunque no pueden llamar a quien quieran. Todos los números de teléfono a los que llames deben ser autorizados previamente por la dirección de la prisión. Tan sólo vas a recibir autorización para llamar a 10 números de teléfono, así que elige bien a los amigos y familiares con los que quieres seguir manteniendo el contacto desde dentro de la prisión.

Los teléfonos móviles no están autorizados dentro de la prisión, así que todas las llamadas las tienes que hacer desde las cabinas que hay dentro de la cárcel comprando previamente una tarjeta telefónica (en prisión no está permitido el dinero). Tan sólo puedes hacer 10 llamadas a la semana, así que reserva siempre alguna por si tienes que hacer una llamada urgente a un familiar. Las llamadas tienen una duración máxima de 5 minutos y las paga el interno, no son a cargo de la prisión.

Las comunicaciones con tu abogado

No hay ningún tipo de limitaciones en la cantidad de veces que tu abogado puede venir a verte a prisión. Tampoco hay ninguna limitación en el tiempo de la visita. Tu abogado se puede tomar todo el tiempo que necesite para tratar los temas que tenga que tratar. La comunicación con tu abogado se hace de forma presencial en una sala privada o bien a través del locutorio.

También le puedes llamar por teléfono pero el número del abogado debe ser aprobado previamente por la dirección de la prisión. En ese sentido, el teléfono del abogado forma parte de los 10 teléfonos a los que puede llamar un preso.

Dependiendo de tu caso, puede que tu abogado necesite que le des más información. Para que pueda ayudarte, deberías ser sincero con él o ella. Además, preparar tu defensa es una excelente manera de pasar el tiempo. Conocer las líneas de defensa o las acciones legales que está preparando tu abogado te pueden dar esperanza sobre tu futuro, especialmente si recibes alguna buena noticia, por ejemplo, que el juez ha aceptado una prueba que ha solicitado tu abogado para el juicio.

Tu abogado también te puede ayudar a resolver algunos problemas dentro de la prisión, como solicitar un traslado a otro módulo, o solicitar un permiso cuando hayas cumplido al menos un cuarto de la condena.

Tu abogado también se puede ocupar de velar por tus intereses sobre temas fuera de la prisión de los que en estos momentos quizás no te puedes ocupar personalmente.

La visita de un profesional del exterior

Los presos tienen derecho a que les visite un profesional del exterior. Por ejemplo, si están siguiendo un tratamiento psicológico con alguien del exterior puedes solicitar seguir tu tratamiento con este profesional en la cárcel. Esto no quita que los psicólogos y educadores de la prisión hagan también su trabajo.

La visita del profesional debe ser autorizada previamente por la dirección de la cárcel. Si la prisión le deniega el acceso, pide a tu abogado que recurra ante el juez de vigilancia penitenciaria.

Qué puedo llevar a prisión

En prisión no se permite el uso de teléfonos móviles, ordenadores personales o aparatos electrónicos en general. Tampoco está permitido el uso del dinero.

Cómo comportarte dentro de la prisión

Dentro de la prisión hay dos tipos de normas que debes respetar. Unas son las normas que establece la prisión. Si no las respetas te puedes encontrar con sanciones e incluso puedes ver como se alarga tu condena.

El segundo tipo de normas son las costumbres que los propios presos han ido estableciendo a lo largo de la historia en todas las cárceles del mundo. Este tipo de normas no están escritas en ningún sitio, pero eso no las hace menos reales. Como todo sistema normativo, los infractores también tienen su castigo, que puede ir desde el reproche del resto de los presos hasta castigos más drásticos, como palizas y en casos extremos la muerte a manos de otros presos.

Aquí tienes algunas de las normas que debes respetar en cualquier cárcel del mundo:

No llames la atención

Intenta no llamar la atención. No es necesario que cambies tu manera de ser, porque a fin de cuentas no es posible convertirse en otra persona de la noche a la mañana, pero no te conviertas en alguien problemático para los demás.

No entres en discusiones con otros presos sobre temas políticos o deportivos. No intentes solucionar los problemas a gritos, normalmente una conversación en tono normal suele tener mejores resultados. No te hagas el tipo duro, especialmente si no es tu caso, porque el resto de presos van a ver la impostura y serás el blanco de sus burlas.

No te asocies a ninguna banda

En la cárcel es importante hacer amigos para no sentirte aislado. Pero no confundas la amistad con los lazos de sangre que se crean dentro de cualquier prisión del mundo. Resulta tentador integrarse en alguna de las bandas que existen dentro de la cárcel porque sientes que formas parte de una familia, pero no siempre resulta útil.

De hecho, la mayoría de las peleas dentro de la cárceles surgen entre bandas rivales. Si un miembro de una banda tiene un altercado con el miembro de otra banda rival, cada uno acude a sus amigos para intentar vengarse del otro. Si formas parte de estas bandas, tendrás que participar en este tipo de peleas que suelen tener consecuencias serias, tanto para tu integridad física como para tu futuro legal. Si no formas parte de estas bandas y evitas meterte en peleas, puedes evitar participar en este tipo de altercados que son tan frecuentes en cualquier cárcel del mundo.

No busques pelea

Verse privado de libertad es muy duro y afecta a la personalidad de muchos presos, que se sienten frustrados y enfadados con el mundo, que sienten que ha sido injusto con ellos (posiblemente con razón). Pero no pagues esa agresividad con los más cercanos, que en prisión son tus compañeros de celda o de sección.

Si tropiezas con alguien, pide disculpas. Si la otra persona no acepta tus disculpas, prueba de nuevo. Si tampoco las acepta, sigue tu camino, no entres en una pelea que te va a ganar un enemigo de por vida. Normalmente el tiempo calma los ánimos y a la otra persona se le pasará el enfado en unas horas. Si alguien tropieza contigo, acepta sus disculpas y olvida el incidente inmediatamente. Un ataque de ira puede tener consecuencias para el resto de tu estancia en la prisión. No hace falta hacerse amigo de todo el mundo, pero to te crees enemigos sin necesidad.

Cuida tus palabras en todo momento. Los presos tienen una baja autoestima porque se sienten rechazados por la sociedad y son muy sensibles ante cualquier tipo de insulto, así que no hagas comentarios hirientes ni muestres arrogancia o desprecio hacia otra persona. En la cárcel, los nervios están siempre a flor de piel y si no tienes cuidado te verás envuelto en innumerables disputas con otros presos.

Aprende a responder la pregunta del millón

Hay una pregunta que te van a hacer sí o sí dentro de la cárcel. «¿Tú por qué estás aquí?» Responde de forma amable pero sin dar detalles. No intentes evitar la pregunta, porque eso tan sólo despierta la curiosidad de tus compañeros y hace que te pregunten con más insistencia.

En la cárcel hay mucho tiempo para aburrirse y la llegada de alguien nuevo supone una distracción para los que estaban allí dentro. No alimentes el misterio o el rumor evitando sus preguntas, pero tampoco des muchos detalles.

Cuidado con lo que cuentas

No entres en conversaciones de grupo. A muchos presos les gusta presumir de los actos criminales que han cometido cuando estaban fuera y puedes caer en la tentación de hacer lo mismo. No hables de tus delitos, especialmente si has hecho cosas que la policía desconoce y por las que no has sido juzgado. Si lo haces, no te sorprendas si ese delito que hasta ahora permanecía impune llega a oídos de la policía o de algún juez y terminas añadiendo otra condena a la que ya tienes.

No presumas de crímenes especialmente horrendos, porque hasta entre los presos hay un sentimiento de justicia y muchos sienten la necesidad de tomarse la justicia por su mano y castigar aquello que sienten que la justicia ha dejado impune o ha castigado de manera muy leve. Especialmente sensibles son los delitos de violación, la pederastia o los delitos de odio hacia minorías étnicas (gitanos, negros, latinos, etc), muchos de cuyos miembros pueden estar dentro de prisión.

No toques nada que no sea tuyo

En prisión se permite tener muy pocas posesiones, por eso los presos valoran mucho sus cosas, aunque sean cosas de poco valor. Por eso nunca debes tocar las cosas de los demás (libros, lápices o prendas de ropa), incluido la comida.

El sexo dentro de la prisión

El sexo entre personas del mismo sexo, mutuamente consentido, es algo bastante frecuente dentro de prisión. En la cárcel hay mucho tiempo para aburrirse y el sexo es una manera de matar el tiempo de forma placentera. Muchos presos que se consideran heterosexuales fuera de prisión recurren al sexo entre personas del mismo sexo por aburrimiento o para satisfacer sus necesidades más básicas.

Si embargo, la violación de un interno por otros internos no es algo tan frecuente como aparece en las películas sobre temas carcelarios. No es demasiado probable que te veas rodeado en una esquina o en las duchas y violado por un grupo de presos, salvo que seas objeto de alguna venganza por parte de esos mismos presos.

No te conviertas en un «soplón»

El sistema favorece que unos presos delaten a otros presos ofreciéndoles ventajas como permisos, más derechos de visita o un mejor régimen de comidas. Puede que no te guste la comida de la cárcel o que eches mucho de meno a tus seres queridos, por eso puede ser una tentación convertirse en un informador.

Pero si es resto de presos se enteran de que te has convertido en un «soplón» a cambio de tener un trato de favor dentro de la prisión, van a tomar represalias, y lo que inicialmente era una ventaja puede hacer mucho más dura tu estancia dentro de la prisión durante el tiempo que dure el resto de tu condena.

Cómo hacer tu estancia en prisión más agradable

Aquí tienes unos consejos que van a hacer que el tiempo en prisión pase más rápidamente y que la sentencia parezca más corta y más llevadera.

Aprovecha el tiempo en prisión para estudiar o aprender un oficio

No pierdas tu tiempo aunque estés en la cárcel, aprovecha y aprende algún oficio que te permita reinsertarte cuando salgas de prisión.

Casi todas las cárceles tienen programas educativos o de trabajo. Los programas educativos y los talleres son gratuitos, así que aprovecha la oportunidad que te ofrecen.

Si eres adicto a alguna sustancia también puedes apuntarte a algún programa de desintoxicación y aprovechar tu estancia para recuperar la salud.

La comida en la cárcel

En la cárcel no puedes comer cuando quieras sino cuando toca y el tiempo pasa muy despacio cuando no tienes nada que hacer y además tienes hambre.

Aunque la comida en la cárcel es terrible (el estado gasta menos de 4€ al día en dar de comer a cada preso), éste no es el momento de ser melindroso. No dejes la comida en el plato y come lo que te pongan. Si te dejas la comida en el plato los demás presos pueden pensar que tienes un trato de favor por parte de los guardias de la prisión y que recibes comida a escondidas.

En cualquier caso, siempre puedes comprar algunas cosas para comer en el economato de la cárcel si te lo puedes permitir. Son sólo productos básicos como café, embutido, alguna conserva y frutas y verduras. No tienen mucha variedad pero pueden ser un suplemento y una alternativa a la comida que se sirva en las cárceles. Los productos están exentos de impuestos por lo que los precios del economato son algo más bajos que en el exterior.

No hay limitación en cuanto a las cosas o a la cantidad que puedes comprar. Si quieres algo en particular que no tiene el economato puedes solicitarlo a través del servicio de mandaduría. Eso no quiere decir que te lo vayan a traer pero no pierdes nada con intentarlo.

En los centros penitenciarios no está permitido traer comida del exterior. Dile a tus amigos y familiares que no te traigan nada de comer porque se lo van a requisar en la entrada. Todos los alimentos que se consumen dentro de prisión pasan un control previo, sobre todo para evitar intoxicaciones alimentarias.

Busca refugio en la religión

Todas las prisiones tienen una capilla que te puede servir de santuario (literal y figuradamente) donde relajarte y aislarte de las miserias de la vida carcelaria. En los oficios religiosos podrás relacionarte con otros muchos presos que encuentran consuelo a su situación en la religión y que te pueden ayudar a soportar mejor el día a día. Además, si te relacionas con el capellán de la prisión te va a resultar más fácil conseguir permisos.

Ponte en forma

Si la cárcel tiene un gimnasio, aprovecha el tiempo y ponte en forma. Si no hay un gimnasio, siempre puedes hacer ejercicio en la celda o en el patio. Es mejor que juntarse en grupos a difundir chismes y criticar a otros presos. La salud es tu mayor tesoro en la prisión, así que cuida bien de tu cuerpo. Además, el ejercicio hace que te sientas mejor, y no sólo físicamente, a lo dice el refrán, mens sana in corpore sano.

Lee libros y revistas

Leer es la forma más fácil y barata de entretenerse dentro de prisión. Además, leer también mejora tu nivel cultural, algo que quizás te puede ayudar cuando salgas de la cárcel.

En todas las cárceles hay una televisión, pero no siempre hay acuerdo entre los presos sobre el programa a sintonizar, por eso, para evitar problemas y discusiones, es mejor que te aficiones a la lectura. En prisión hay mucho tiempo libre, y un libro puede ocupar ese tiempo y al mismo tiempo despejar la mente de pensamientos negativos.

Busca libros interesantes y entretenidos, algo que te distraiga como por ejemplo una novela policíaca o un libro de aventuras. ¿Por qué no pruebas a leer El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, que habla sobre la vida de un preso?

Mantén los lazos con tus amigos y familares

Escribe a tus amigos y familiares con frecuencia y llama regularmente para no perder el contacto. Además, hablar con gente de fuera te mantiene unido al mundo exterior. Lee el apartado de comunicaciones desde la cárcel para ver los requisitos de cada uno de estos medios.

Todas las comunicaciones desde la prisión pueden estar monitorizadas por algún funcionario o por la policía, así que no aproveches la llamada para contar a alguien donde has ocultado el dinero del último robo o dónde está enterrada la víctima de tu último asesinato si no quieres acumular más condenas.

Cómo es el primer día en prisión

El primer día en prisión es algo traumático. Hasta que no entras no eres consciente de que has perdido la libertad, por eso es tan importante mentalizarse previamente y prepararse, para que el choque sea menor.

Si es la primera vez que vas a prisión, te van a tomar las huellas dactilares y hacer una foto. Tu nombre es inscribe en el libro de ingreso y se abre un expediente personal donde aparecerá reflejada tu conducta dentro de prisión.

Luego viene el cacheo y registro, totalmente desnudo, aunque algunas prisiones te facilitan una bata para mantener un mínimo de decoro. Se requisan todos los objetos no autorizados que te devolverán cuando salgas de prisión. Esto incluye el reloj, el cinturón y cualquier otra cosa que se pueda utilizar como arma dentro de la prisión. También tendrás que dejar consignado el dinero, joyas y otros objetos de valor y el teléfono móvil. El dinero te lo van a ingresar en una cuenta y te darán una tarjeta de peculio con la que podrás hacer compras en el economato.

Te van a dar un folleto explicativo de las normas dentro de la prisión y los horarios. En el folleto también te explicarán las posibilidades de trabajo o estudio que hay en esa prisión. Presta atención a esto último, porque dentro de prisión trabajar o estudiar es lo mejor que puedes hacer.

Luego tendrás una entrevista con el médico, con el educador, el trabajador social y a veces con el psicólogo, cada uno por separado. Los médicos de prisión harán un examen y una valoración sobre tu estado de salud.

La primera noche vas a dormir acompañado de otro interno, o bien con alguno de tus acompañantes si no entras sólo en prisión. Si el psicólogo detecta algún riesgo que que el preso se autolesione se aplica el protocolo antisuicidio. Esto supone que el preso está en todo momento acompañado de otro preso especialmente formado para prevenir que hagas una tontería. Tu acompañante está en todo momento en comunicación con el personal de seguridad por si surge una emergencia. Este protocolo se activa frecuentemente con los delitos sexuales e incluso con los de violencia de género, porque son delitos muy mal vistos por otros presos, que pueden empezar a ensañarse con internos que estén en prisión por este tipo de delitos.

Cómo son los presos en las cárceles españolas

Los que entran por primera vez en prisión van con muchos prejuicios procedentes de lo que han visto en las películas. La mayoría son infundados, ya que la vida en prisión no es tan peligrosa como se muestra en las películas americanas.

En la cárcel te vas a encontrar con muchas personas que no encajan en el perfil del criminal peligroso o del asesino en serie (estos son muy pocos y están en módulos especiales).

De hecho, lo que más abunda en la cárcel son presos por delitos económicos, delitos relacionados con la circulación (conducir bajo los efectos del alcohol, por ejemplo), muchos delitos relacionados con el menudeo y el tráfico de drogas (hasta padres y madres de familia que lo hacían por necesidad) y algún interno que está preso por violencia de género o por no respetar las medidas de alejamiento de su pareja. Gente que pasaría por personas normales en el exterior y que salvo alguna discusión esporádica no suponen un problema para la seguridad de nadie. En realidad, el mayor enemigo del preso es el tedio y el aburrimiento, que hace que las horas parezcan días y los días semanas.

Pero también te vas a encontrar con presos que se han pasado media vida en la cárcel y que están totalmente adaptados a la subcultura carcelaria. Son personas que ya no saben vivir fuera de prisión y que en cuanto salen delinquen y vuelven a entrar. Estas son las personas que se han adaptado a ese sistema normativo informal que existe en cualquier cárcel del mundo, donde la extorsión es la norma, el fuerte se aprovecha del débil y los que se quejan a los funcionarios del comportamiento de otro preso son chivatos a los que hay que castigar según el código carcelario. Este es el tipo de presos cuyo contacto debes evitar en la medida de lo posible.

Un último consejo antes de entrar en prisión

No entres a prisión con resentimiento y quejándote de que es una injusticia lo que han hecho contigo (aunque sea verdad), porque lo más seguro es que lo pagues con los demás, incluido los funcionarios de la prisión, que no tienen culpa de nada.

Si quieres evitar conflictos con los que te rodean en tu nueva vida, es mejor centrarse en el día a día y no pensar demasiado en las razones que te han llevado a esta situación.